En el siglo XXI, el desarrollo de un Estado depende de tres variables;
Desde la Colonia, Chile fue cartografiado temáticamente, por diversos investigadores y geógrafos nacionales y extranjeros, aportando interesantes antecedentes para el desarrollo de un estado naciente. En 1891, el presidente Jorge Montt Álvarez, delega la responsabilidad de la geografía nacional en el Ejército de Chile, creando la Oficina Geográfica dependiente del Estado Mayor del Ejército, la que en 1929 se transformó en el Instituto Geográfico Militar de Chile, IGM.
En 122 años de existencia, el Ejército de Chile a través del IGM, ha generado la geoinformación que el Estado ha requerido para planificar adecuadamente su desarrollo que redunda en el bienestar de todos los chilenos y que se refleja en la cartografía analógica y digital 1:500.000, 1:250.000, 1:50.000, actualmente, en desarrollo la cartografía 1:25.000.
La cartografía elaborada por el IGM se caracteriza por su alta precisión, lo que solo se puede lograr con una sólida red geodésica, red que está sometida a los constantes movimientos de la placa tectónica continental sudamericana. Esta variable ha implicado el trabajo asociado con países extranjeros para crear una de las redes geodésicas más robustas de América y cuyo aporte se refleja en la definición del geoide mundial, optimización de la vida útil y alta precisión de los satélites y en la cartografía nacional.
La demanda por una rápida y oportuna respuesta ante emergencias y catástrofes requirió que el IGM desarrollara la capacidad de integrar datos y difundirlos a los estamentos demandantes en forma oportuna, así nació el Sistema Integrado de Información de Emergencias que, con el apoyo de la empresa ESRI, permite actualmente integrar datos de todos los ministerios sobre una base cartográfica, facilitando los procesos de toma de decisiones con información real, actual e integrada ante la ocurrencia de erupciones, terremotos y tsunamis. ONEMI es el usuario de este sistema, pionero en Latinoamérica.
Estos logros han sido posibles gracias al compromiso del Ejército, Institución que prepara a sus ingenieros geógrafos durante 5 años en Chile y posteriores posgrados en el extranjero, y al desarrollo de carreras profesionales relacionadas a las ciencias de la tierra, creadas e impartidas por universidades chilenas, desde donde se nutre el IGM.
Esta integración cívico militar de profesionales y administrativos ha permitido al país contar con un Instituto Geográfico Militar, internacionalmente reconocido por sus productos y aporte permanente al desarrollo nacional.